El alcalde Daniel Quintero recorrió la ciudad y le pidió a la gente ayudara a ganar la guerra contra el coronavirus

El alcalde visitó varias zonas de la ciudad invitando a la ciudadanía a cumplir la cuarentena.
Durante el recorrido, el mandatario exaltó la labor de la Fuerza Pública y los trabajadores del sector salud.

El alcalde Daniel Quintero recorrió varios sectores de la ciudad en compañía de miembros del Ejército y la Policía Nacional compartiendo el mensaje de unión y solidaridad con la gente. El mandatario local recordó a los habitantes que la sociedad se encuentra en una guerra contra un enemigo invisible, por lo cual hoy más que nunca es importante cumplir con la cuarentena para combatir el virus del COVID-19 entre todos y de esta manera evitar que la enfermedad se siga propagando.

A su paso por algunas calles de Medellín, el alcalde verificó que la ciudadanía estuviese cumpliendo con las recomendaciones de autocuidado. Cerca de un centro hospitalario, se detuvo para agradecer con un aplauso a la Fuerza Pública, los médicos y quienes día a día se enfrentan al coronavirus. Además, reiteró que para contenerlo es necesario trabajar en equipo, cuidar al otro, especialmente a los adultos mayores.

Durante el recorrido, mandatario local enfatizó que la sociedad está “en medio de una guerra, en medio de una batalla contra un enemigo invisible al que vamos a vencer con disciplina”. Al final del trayecto, el alcalde visitó el Coliseo Carlos Mauro Hoyos, acondicionado por el Inder de Medellín y las Secretarías de Salud, Inclusión Social, Participación Ciudadana y Gobierno, donde desde la madrugada del pasado 27 de marzo han llegado familias y ciudadanos sin techo a pasar la cuarentena.

Desde allí, la Alcaldía de Medellín les ha brindado estadía, alimentación y recreación para sobrellevar la emergencia que actualmente afronta el país. Al final, el alcalde Daniel Quintero aseguró que “esta guerra contra el virus no nos va a ganar”.

via Blogger https://ift.tt/2vWMU0B

La semilla del cambio que germina en las calles de Medellín

La ciudad apenas se levanta del letargo producto de las primeras horas del día. El centro, vislumbrado durante años como tierra de nadie, dueño de un espíritu indomable como el de los huracanes en el Caribe, se mueve en múltiples direcciones mientras la gente transita sus calles, que simulan ser arterias de un cuerpo, rumbo a diferentes puntos de la ciudad.

En medio del bullicio, el Comité de Aseo y Ornato liderado por la Secretaría de Medio Ambiente comienza a tomar forma con la llegada de representantes de diferentes instituciones que apoyan la labor que desde hace 30 años fortalece, apoya y sostiene los programas de sensibilización, recuperación y embellecimiento de Medellín.

Limpiar para restaurar antes de embellecer

Todos en el grupo se conocen, han trabajado durante meses por la recuperación de algunas zonas en la ciudad. Sin embargo, uno de los miembros, vestido con un buzo azul y rojo, recibió un saludo diferente por parte del resto. Quizá es el valor de la antigüedad, desde hace dos años Juan Camilo Atehortua hace parte del grupo y aunque su preparación como técnico en publicidad poco tiene que ver con el medio ambiente, reconoce en el comité un trabajo que es necesario resaltar como elemento sembrador de un cambio más allá de lo estético.

Apenas había pasado un rato desde que uno de los líderes del grupo recordara la hora exacta -9:00 a. m.- y diera comienzo a los trabajos en la zona liderados por las Secretarías de Infraestructura, Salud, Movilidad y Medio Ambiente; la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU); Emvarias; la Subsecretaría de Espacio Público; la Policía Ambiental; el Metro de Medellín y la Gerencia del Centro.

El grupo de la Secretaría de Medio Ambiente, en el cual está Juan Camilo, comenzó recolectando parte de la basura que afectaba a árboles y establecimientos comerciales. También se encargó de limpiar y restaurar fachadas y elementos urbanísticos alzados en brochas, rodillos y pintura necesarios para borrar del paisaje elementos que chocan con la intención de convertir a Medellín en una ecociudad para todos sus habitantes.

Extraños en un punto común para miles de ciudadanos

Ni el calcinante sol que precedió el avance del día diezmó la velocidad en los cuidadosos trazos de las nuevas capas de pintura. En medio del escepticismo e individualismo del centro, transeúntes y habitantes de la zona se acercaron a preguntar de qué se trataba todo el despliegue de autoridades. La conjunción de fuerzas y trabajo en equipo parecían elementos extraños.

Cuando esto sucede y surgen ese tipo de interrogantes, recuerda Juan Camilo, es momento de exaltar la fortuna que tanto él como otros miembros del grupo han tenido al trabajar recuperando los espacios para la comunidad y recibir permisos para realizar murales en algunas jornadas. “Sembramos un mensaje de cuidado y unión por el bienestar ambiental de la ciudad. La gente piensa dos veces ensuciar un sitio que ha sido recuperado y embellecido”, dice.

Finalizada la recuperación de ese espacio, era el turno de limpiar y restaurar los bolardos y “bailarinas” (luminaria). Juan Camilo es el encargado de hacer el cambio de la pintura naranja por una gris “más agradecida”, dice, con el trabajo que hacen. La mezcla con paciencia y sin distracciones, mientras recuerda que gracias a lo aprendido en las jornadas y su experiencia en la Murga ha podido mezclar sus pasiones en beneficio de la ciudad.

Dar vida a los espacios

El comienzo de la última etapa de la jornada tuvo como protagonista la recuperación de los bolardos, la parte más extenuante según Juan Camilo. Mientras los pinta, se alcanza a escuchar cómo tararea alguna canción de rock, indescifrable en su tonalidad, pero familiar en el género. No en vano es uno de los fundadores de la Murga, la parte musical de la barra popular de Independiente Medellín, pasión que combina con el cuidado de la ciudad, el muralismo y el fomento de la cultura ambiental en el fútbol.

Esta vez no está planeado hacer ningún mural como en otras ocasiones, por eso al finalizar la recuperación de otros espacios alrededor de la intervención, Juan Camilo y el grupo de representantes de la Secretaría de Medio Ambiente comenzaron a recoger sus implementos. Extenuados, con la gratitud y satisfacción de haber aportado algo a la ciudad, ante la atenta mirada de quienes ahora notan el cambio, se retiraron en busca de un nuevo lugar que necesite renacer o ser salvado de la indiferencia.

Por Julián Alexis Restrepo Jaramillo

via Blogger https://ift.tt/2U5wbQB

La semilla del cambio que germina en las calles de Medellín

La ciudad apenas se levanta del letargo producto de las primeras horas del día. El centro, vislumbrado durante años como tierra de nadie, dueño de un espíritu indomable como el de los huracanes en el Caribe, se mueve en múltiples direcciones mientras la gente transita sus calles, que simulan ser arterias de un cuerpo, rumbo a diferentes puntos de la ciudad.

En medio del bullicio, el Comité de Aseo y Ornato liderado por la Secretaría de Medio Ambiente comienza a tomar forma con la llegada de representantes de diferentes instituciones que apoyan la labor que desde hace 30 años fortalece, apoya y sostiene los programas de sensibilización, recuperación y embellecimiento de Medellín.

Limpiar para restaurar antes de embellecer

Todos en el grupo se conocen, han trabajado durante meses por la recuperación de algunas zonas en la ciudad. Sin embargo, uno de los miembros, vestido con un buzo azul y rojo, recibió un saludo diferente por parte del resto. Quizá es el valor de la antigüedad, desde hace dos años Juan Camilo Atehortua hace parte del grupo y aunque su preparación como técnico en publicidad poco tiene que ver con el medio ambiente, reconoce en el comité un trabajo que es necesario resaltar como elemento sembrador de un cambio más allá de lo estético.

Apenas había pasado un rato desde que uno de los líderes del grupo recordara la hora exacta -9:00 a. m.- y diera comienzo a los trabajos en la zona liderados por las Secretarías de Infraestructura, Salud, Movilidad y Medio Ambiente; la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU); Emvarias; la Subsecretaría de Espacio Público; la Policía Ambiental; el Metro de Medellín y la Gerencia del Centro.

El grupo de la Secretaría de Medio Ambiente, en el cual está Juan Camilo, comenzó recolectando parte de la basura que afectaba a árboles y establecimientos comerciales. También se encargó de limpiar y restaurar fachadas y elementos urbanísticos alzados en brochas, rodillos y pintura necesarios para borrar del paisaje elementos que chocan con la intención de convertir a Medellín en una ecociudad para todos sus habitantes.

Extraños en un punto común para miles de ciudadanos

Ni el calcinante sol que precedió el avance del día diezmó la velocidad en los cuidadosos trazos de las nuevas capas de pintura. En medio del escepticismo e individualismo del centro, transeúntes y habitantes de la zona se acercaron a preguntar de qué se trataba todo el despliegue de autoridades. La conjunción de fuerzas y trabajo en equipo parecían elementos extraños.

Cuando esto sucede y surgen ese tipo de interrogantes, recuerda Juan Camilo, es momento de exaltar la fortuna que tanto él como otros miembros del grupo han tenido al trabajar recuperando los espacios para la comunidad y recibir permisos para realizar murales en algunas jornadas. “Sembramos un mensaje de cuidado y unión por el bienestar ambiental de la ciudad. La gente piensa dos veces ensuciar un sitio que ha sido recuperado y embellecido”, dice.

Finalizada la recuperación de ese espacio, era el turno de limpiar y restaurar los bolardos y “bailarinas” (luminaria). Juan Camilo es el encargado de hacer el cambio de la pintura naranja por una gris “más agradecida”, dice, con el trabajo que hacen. La mezcla con paciencia y sin distracciones, mientras recuerda que gracias a lo aprendido en las jornadas y su experiencia en la Murga ha podido mezclar sus pasiones en beneficio de la ciudad.

Dar vida a los espacios

El comienzo de la última etapa de la jornada tuvo como protagonista la recuperación de los bolardos, la parte más extenuante según Juan Camilo. Mientras los pinta, se alcanza a escuchar cómo tararea alguna canción de rock, indescifrable en su tonalidad, pero familiar en el género. No en vano es uno de los fundadores de la Murga, la parte musical de la barra popular de Independiente Medellín, pasión que combina con el cuidado de la ciudad, el muralismo y el fomento de la cultura ambiental en el fútbol.

Esta vez no está planeado hacer ningún mural como en otras ocasiones, por eso al finalizar la recuperación de otros espacios alrededor de la intervención, Juan Camilo y el grupo de representantes de la Secretaría de Medio Ambiente comenzaron a recoger sus implementos. Extenuados, con la gratitud y satisfacción de haber aportado algo a la ciudad, ante la atenta mirada de quienes ahora notan el cambio, se retiraron en busca de un nuevo lugar que necesite renacer o ser salvado de la indiferencia.

Por Julián Alexis Restrepo Jaramillo

via Blogger https://ift.tt/33hjrKZ